La aerolínea venezolana Conviasa vive una de las mayores crisis operativas desde su fundación en 2004.

La crisis en la aerolínea venezolana Conviasa (V0) persiste. A pesar de haber retomado sus vuelos nacionales e internacionales a Bogotá, Panamá y La Habana, los pasajeros de Madrid y Buenos Aires siguen a la espera de una solución.

El pasado 4 de mayo, la aerolínea Wamos Air (EB), con la que Conviasa arrendaba un Boeing 747-400 para cubrir ambas rutas de largo recorrido, optó por rescindir unilateralmente el contrato ante el incumplimiento de los términos y condiciones económicas asumidas, esto sumado al impago de las pólizas de seguro correspondientes a la flota.

La interrupción de los vuelos ha dejado a más de un millar de afectados en Caracas, Buenos Aires y Madrid, sin que hasta ahora se le haya dado una fecha estimada de viaje a su destino.

Mientras tanto, fuentes internas de Conviasa aseguran que la aerolínea sigue a la búsqueda de una aeronave de fuselaje ancho que les permita honrar los compromisos con los pasajeros varados, en tanto que a los pasajeros con fechas de viaje más remotas se les reembolsará el importe del boleto.

En Conviasa el tiempo no pasa Volando


Si bien Conviasa ha provisto protección y apoyo a los viajeros varados ante la crisis que enfrenta, la aerolínea, no ha conseguido hasta ahora una operadora que cubra los vuelos, debido en parte al historial de crédito que tiene la así llamada línea aérea bandera de Venezuela.

La demora en la honra de sus compromisos se debe, en parte, al control de cambio existente en Venezuela desde 2003, implementado por el gobierno del entonces presidente Hugo Chávez. Hoy día, la administración de las divisas corresponde al Banco Central, el cual se demoró en dar respuesta a las peticiones de Conviasa para la liquidación de las pólizas de seguro, y ha sido el elemento desencadenante de la crisis.

En un momento dado se planificó la operación de la ruta Caracas – Buenos Aires en Embraer E190, pero tras los primeros vuelos operados por Turpial Airlines, el gobierno de Bolivia ha negado la operación de Conviasa en el país, hasta que se paguen la deuda contraída por concepto de tasas por cruce de espacio aéreo y uso de las instalaciones en Virú Virú.

Asimismo, se pudo conocer que el Instituto de Aeronáutica Civil de Venezuela (INAC) prohibió a Conviasa chequear a sus pasajeros hasta tanto no cuenten con una aeronave designada para el vuelo, estacionada en la plataforma, con su plan de vuelo aprobado y con los permisos respectivos aprobados, todo esto con el fin de evitar las esperas prolongadas de los viajeros en el aeropuerto, y reducir así la posibilidad de protestas en el terminal aéreo.

El modelo de “aerolínea socialista” propuesto para Conviasa pareciera estar llegando a su fin. El pobre historial de crédito de la aerolínea le ha impedido superar esta crisis, que si bien ha amainado hasta cierto punto, deja en evidencia que las distorsiones económicas causadas por el control de cambio en Venezuela, han llevado a la industria del transporte aéreo a una situación precaria, la cual pareciera comprometer la conectividad de Venezuela con el resto del mundo.