Ante la ausencia de un plan de negocios flexible y ajustable a la dinámica económica actual de Venezuela, el futuro de Aeropostal pareciera estar en entredicho.

Con 87 años de existencia bajo sus alas, Aeropostal, la aerolínea más longeva de Venezuela enfrenta un panorama poco claro y plagado de incertidumbres que pareciesen comprometer su futuro ante una crisis en puertas.

No es secreto para nadie que la aviación comercial venezolana está pasando por una de las peores crisis de su historia, y Aeropostal no ha estado exenta. La aerolínea, fundada en 1929 bajo la tutela de Compagnie générale aéropostale, nace justamente durante la época de la Gran Depresión, y pasa a ser propiedad del Estado Venezolano en 1933 cuando ésta asume los activos de la Aéropostale, la cual fue liquidada y pasó a ser parte de Air France.

Desde 1933 hasta 1961, la Línea Aeropostal Venezolana (LAV) se convirtió en la línea aérea bandera de facto, una de las pioneras en los vuelos de largo recorrido entre Venezuela y Europa. A partir de 1961, y con el nacimiento de Viasa, LAV pasa a competir con Avensa (e incluso en algunas oportunidades a operar conjuntamente con ésta) por el mercado nacional.

A partir de 1968, llega la era jet con su primer DC-9 (YV-C-AAA · MSN 47309 · LN 393), llegando a operar 31 de estos equipos, adquiriendo una experiencia operacional excepcional, y que aún hoy día sigue intacta con los MD-80.

Sin embargo, y a pesar de su éxito operacional, su éxito comercial es cuestionable. Protegida y subsidiada por los gobiernos de turno durante décadas, LAV fue perdiendo competitividad a la vez que ganaba tamaño en burocracia, creando un modelo ineficiente e inflexible. La caída de los precios del petróleo y la crisis bancaria de mediados de 1990 fueron detonantes y la excusa hallada por el gobierno del Dr. Rafael Caldera para poner fin a su existencia en 1994.

Sin embargo, Aeropostal aún no estaba dispuesta a morir.

De la Línea Aeropostal Venezolana a Aeropostal Alas de Venezuela


Tras una pausa de tres años, el Estado Venezolano vende los activos de LAV a un grupo de inversionistas liderado por Nelson Ramiz. La nueva Aeropostal, llamada Aeropostal Alas de Venezuela (AAV) experimentó inmediatamente casi de una década de crecimiento y expansión internacional, convirtiéndose en una de las aerolíneas bandera de facto tras el cese de operaciones de Viasa en 1997.

Sin embargo, la crisis económica a raíz de una huelga general en 2002, sumado al control de cambio impuesto por el gobierno de Hugo Chávez en 2003, comenzó a lesionar las finanzas de la empresa, la cual cambia de manos en mayo de 2008, cuando es vendida en circunstancias poco claras al Grupo Makled.

Casi inmediatamente tras esta venta, Aeropostal atravesó una fuerte crisis económica y laboral. La inexperiencia del Grupo Makled en el negocio aéreo y las deudas acumuladas durante los últimos años de la gestión con Ramiz, llevaron la empresa al borde del colapso. La intervención del Grupo Makled y de sus activos en noviembre de 2008 pusieron fin a la etapa privada de la aerolínea.

Y aún así, la aerolínea se negó a desaparecer.

Aeropostal vuelve al Estado Venezolano


Tras la intervención estatal del Grupo Makled, Aeropostal pasa a ser controlada por una Junta Interventora Especial designada por un Tribunal y la Oficina Nacional Antidrigas (ONA). Durante su gestión inicial, se consideró por un momento liquidar la empresa. Sin embargo, la voluntad de sus empleados y el apoyo de los directivos cambiaron el destino de la aerolínea.

En 2009 la aerolínea cumplía 80 años de historia, lo cual fue aprovechado para relanzar la imagen de la empresa con su único avión en servicio, un DC-9-30 (YV141T · MSN 47535 · LN 610), el cual portó un esquema conmemorativo hasta su retiro de servicio en 2011.

El McDonnell Douglas DC-9-30 YV141 de Aeropostal durante un evento en Maracay. (Autor)

A la par de este relanzamiento, la Junta Administradora reprogramó los vuelos y retomó el mantenimiento de varios DC-9-50, al tiempo que daba inicio al ‘Proyecto MD-80’ que contemplaba la adquisición de al menos cinco aviones de este tipo. La decisión que movió a la aerolínea continuar con este equipo fue el relativo bajo costo de inversión y a la base de conocimiento operacional que Aeropostal cuenta con este tipo de equipos, descendiente directo de los DC-9.

La nueva imagen de Aeropostal en uno de sus McDonnell Douglas MD-80 durante la administración de la Junta Especial (Autor)

La llegada del primer MD-80 marca la introducción de una nueva librea, que sin duda sería una de las más atractivas que la aerolínea haya tenido. Al mismo tiempo, Aeropostal retomaba sus rutas, en la medida que tres DC-9-51 (YV136T, YV137T y YV139T) volvían a servicio.

Durante dos años, la gestión de Aeropostal fue ejemplo de como una empresa bajo control del estado podía ser rentable. Se redujo a la mitad la edad promedio de su flota, se abrieron nuevas rutas nacionales y se pagaron deudas, a la par de que se mejoraron las condiciones laborales de sus empleados. Los tiempos turbulentos de Aeropostal parecieran haber quedado atrás.

A finales de 2011, la Junta de Administración Especial a cargo de reflotar la empresa es relevada a medida de que el gobierno nacional realizaba una serie de cambios en su estructura. La creación del Ministerio de Transporte Acuático y Aéreo pasa a controlar Aeropostal, y con ella una nueva etapa en donde la burocracia, los controles excesivos y la política ante la rentabilidad pasaron a ser parte del modelo de negocios de Aeropostal.

Estos cambios no modificaron inicialmente los planes trazados para la aerolínea, pero si retrasaron el crecimiento de ésta, en parte por la decisión del gobierno de proteger a Conviasa y asignarle una flota de aviones Embraer E190, un plan del cual Aeropostal llegó a formar parte y que por razones desconocidas fue dejada de lado.

Desde este punto, Aeropostal vió al menos tres presidentes en un periodo de cinco años, atrasando aún más sus planes por estos cambios constantes en su liderazgo, el cual con más desaciertos que aciertos, la ha llevado a su situación actual.

¿La historia vuelve a repetirse?


Tras siete años de administración estatal la historia pareciera repetirse, Aeropostal ha reducido al mínimo sus operaciones, y tal como sucedió en 2008, la paralización progresiva de su flota ha puesto en duda su futuro, adentrándola nuevamente en lo que pareciera ser un callejón sin salida.

El ‘Proyecto MD-80’ sirvió para modernizar la flota de la empresa. Ahora con cinco MD-82 y un sexto avión utilizado como fuente de repuestos. Sin embargo, el proyecto no ha sido garantía para la sostenibilidad de las operaciones, ya que al ser equipos de segunda mano, su costo operativo fue aumentando con el paso de los años.

Ante el aumento de estos costos y el control de precios de los boletos aéreos para la mayoría de sus destinos, sumado a un entorno económico hiperinflacionario, ha llevado los números hacia lo financieramiente inviable a largo plazo.

A diferencia de 2008, y quizás como parte de las lecciones aprendidas de crisis anteriores, la aerolínea ha sido responsable en cerrar sus rutas con tiempo suficiente, reduciendo sus frecuencias para garantizar al menos una mínima conectividad con Caracas.

Barquisimeto, Maracaibo, Cumaná y Maturín son las ciudades en las cuales Aeropostal ha disminuido más sus operaciones al igual que Puerto Ordaz que solo mantiene la pernocta. No obstante Porlamar se mantienen hasta con tres opciones incluyendo el enlace con Valencia.

¿Aeropostal llegará a celebrar sus 90 años?


A pesar de la crisis, Aeropostal pareciera estar en mejor posición que en su última crisis en 2008, al contar con una flota en mejor estado que sus DC-9-50 (ya todos retirados de servicio), y con un capital humano que en mayoría sigue fiel al valor histórico de la empresa.

Sin embargo, en tiempos en los que el estado Venezolano ha establecido una lista de prioridades entre las que Aeropostal pareciera no formar parte del todo en este momento, y ante la ausencia de un plan de negocios flexible y ajustable a la dinámica económica actual del país, el futuro de la empresa pareciera estar en entredicho.

Sin embargo, ya en oportunidades pasadas Aeropostal ha estado al borde de su extinción y ha regresado a su sitial de honor en la historia de la aviación Venezolana.